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Aprendiendo un poco más sobre la ira y cómo manejarla
Autor: Gerencia Clínica (@programasAVE) | Fecha: 05-03-2015

Nos ha parecido oportuno, dada las experiencias de vida que en estos momentos enfrentamos, llegar a conocer un poco mejor esas emociones que muchos llamamos negativas, que pueden llegar a un punto donde se desbordan y nos encontramos sin saber cómo manejar esta sobre carga anímica que nos controla e interfiere de manera contraproducente en nuestras interrelaciones personales y laborales.

Comenzaremos con una emoción muy común que en algún momento de nuestra vida todos hemos sentido, como lo es la ira, que puede manifestarse desde un enfado pasajero o puede transformarse en una intensa rabia ante un acontecimiento dado. Todos conocemos este sentimiento, pero, sabemos realmente qué es, si es bueno o malo, cómo nos afecta o cómo manejarlo… Empecemos por definirlo.

La ira es una emoción natural de todo ser humano, es parte de nosotros mismos, una forma de expresión, una respuesta natural y adaptativa ante las amenazas, inspira comportamientos a menudo agresivos que nos permiten luchar y defendernos cuando somos atacados. Varía en intensidad, yendo desde una irritación leve hasta una furia intensa. Y como todas las emociones que sentimos, está acompañada de cambios psicológicos y biológicos que nos afectan.

Por lo tanto, los expertos concuerdan en que cierta cantidad de ira, es necesaria para nuestra supervivencia, que es una emoción humana totalmente normal y por lo general, saludable. Sin embargo, cuando perdemos el dominio de la misma y se vuelve destructiva, puede ocasionarnos muchos problemas, personales, emocionales y físicos.

Consecuencias fisiológicas de la ira

Los episodios frecuentes e intensos de ira interfieren gravemente en la vida cotidiana y conllevan a conductas destructivas, que pueden tener un impacto fisiológico directo sobre el organismo a corto y largo plazo, causando los siguientes problemas:

  • Palpitaciones fuertes; igualmente la presión arterial, temperatura y frecuencia respiratoria aumentan considerablemente.
  • Sudoración corporal más abundante de lo normal.
  • Alteración del sistema intestinal, desarrollándose enfermedades como: colitis, ulceras, gastritis o síndrome del intestino irritable.
  • Alteración del sistema inmunológico, provocando susceptibilidad a los virus gripales y disminución de la capacidad para recuperarse de accidentes u operaciones.
  • Alteración del sistema cardiovascular al aumentar el riesgo de tener una cardiopatía o un accidente cerebrovascular.
  • Alteración del equilibrio emocional y mental pudiendo manifestar depresión, adicción, autoflagelación, compulsión y conductas acosadoras.

Consejos para controlar la ira

Hemos seleccionado un grupo de los consejos más relevantes que los expertos recomiendan para comenzar a tomar conciencia y controlar los episodios de rabia. Tenga en cuenta que cada caso es diferente y que debe adaptar estos tips a sus características y necesidades.

  • Tómese un tiempo y cuente hasta diez antes de reaccionar; aunque parezca mentira esto realmente puede calmar nuestro temperamento.
  • Ponga un poco de distancia hasta que las frustraciones se disipen, esto le permitirá tomarse un descanso y planificar mejor cómo abordar la situación que lo irrita.
  • Exprese de forma clara lo que le molesta en un momento dado, es bueno hablar de lo que sentimos evitando la confrontación; use una argumentación lógica y honesta.
  • Busque cuál es el origen de la causa de su constante enfado, si logra comprender el por qué, puede tratar de resolver los problemas pasados e inconclusos; esto ayuda a prevenir la acumulación de ira en el futuro.
  • Mantenga una rutina de ejercicio, camine, corra, nade, levante pesas; así drenará las emociones contenidas.
  • Practique actividades que sean de su agrado (escuchar música, cocinar, meditar, leer, bailar, ir al cine, hacer yoga, etc.), esto ayuda a mantener el control de los sentimientos, al permitirse estar relajado.

Debemos tener presente que la rabia o la ira descontrolada, afectan directamente nuestra salud y alteran nuestras relaciones familiares, personales, laborales e incluso el trato eventual con desconocidos, queda claro que si dejamos que en nuestro día a día predominen los sentimientos negativos, estaremos estancados y el camino hacia el éxito se verá seriamente afectado.

En estos tiempos de caos, es importante aprender cómo controlar la ira, existen diversos factores que pueden desencadenar la rabia en una persona, siendo totalmente diferente para cada uno de nosotros. Si se le hace cuesta arriba, consulte con un especialista en el área de las emociones, que podrá ayudarlo y le orientara en la búsqueda de las herramientas adecuadas para manejarla, recuerde la importancia de encontrar el equilibrio, la paz y la armonía emocional, para disfrutar de todos los aspectos de la vida.



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