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La migración como horizonte... me voy o me quedo?
Autor: Gerencia Clínica (@programasAVE) | Fecha: 08-06-2015

Esta pregunta está en boca de muchos y generando una gran cantidad de estrés, dudas, tensión, angustia y ansiedad, por lo que hemos decidido escribir un poco sobre el proceso migratorio para todos aquellos que están pensando en cambiar su país de origen con la perspectiva de iniciar y construir una nueva vida con personas, territorios y culturas ajenas a su realidad, a su cotidianidad, a su gentilicio. Emigrar, puede ser tan complicado emocionalmente que le dedicaremos algunas líneas para que lo comprendan mejor y vean hacia el horizonte con mayor claridad, sabiendo a lo que se enfrentan antes de tomar la decisión definitiva.

Y es que, la migración, vista como uno más de tantos acontecimientos importantes de la vida, si bien puede ser una fuente de nuevas experiencias, nuevas culturas, aprendizajes, relaciones, crecimiento personal, alegrías, oportunidades, seguridad y horizontes más prometedores, no es un proceso fácil ya que implica tanto un ajuste psicológico como una adaptación sociocultural constante, y eventualmente genera lo que muchos han calificado como el lado oscuro de la migración, que puede producir una delicada condición de estrés crónico y múltiple denominado por los expertos Síndrome de Ulises. Emigrar es, por tanto, un acto que afecta profundamente a la persona, a la familia, al entorno, así como a las sociedades tanto de origen como receptora, de una manera determinante.

Según el Dr. Achotegui, de la Universidad de Barcelona – España, los estresores más importantes que afectan al inmigrante son la soledad, la sensación de fracaso ante el proceso migratorio, la lucha por la supervivencia (alimentación, vivienda, etc.) y el miedo ante peligros físicos (en el proceso migratorio) o a la detención y expulsión (una vez se ha llegado al país receptor). Achotegui afirma que en el proceso migratorio existen siete duelos que a continuación expondremos:

  1. Duelo por la familia y amigos, aunado a la pérdida de apego que conlleva.
  2. Duelo por la lengua materna, junto con otros aspectos más como los valores y creencias, por otra parte está la adquisición de un nuevo idioma y la capacidad o no, de adquirir un lenguaje no verbal adecuado al contexto.
  3. Duelo por el cambio cultural, un nuevo contexto social implica cambios en muchos aspectos de la vida como las costumbres, la religión, la alimentación, la ropa, el sentido del tiempo, etc., que no siempre son vistos por la persona como los más saludables, respetuosos o adecuados.
  4. Duelo asociado a las características de la patria, la tierra, el clima, los paisajes, sus olores, su luminosidad, los colores, temperaturas, entre muchas otras perspectivas de acuerdo con cada persona.
  5. Duelo por perdida del estatus social, relacionado con el acceso al mercado laboral, la vivienda, la posibilidad de ascenso social o la libertad.
  6. Duelo por la falta de contacto con el grupo étnico de origen, que en muchos casos lleva a lidiar con el racismo o la xenofobia; con el sentimiento de pertenencia a un grupo que posee unas características similares de historia, cultura, lengua etc.
  7. Duelo por la pérdida de la integridad personal, haciendo frente en ocasiones a riesgos como accidentes laborales o domésticos, el miedo a la expulsión, los abusos y el maltrato.

Los expertos, tomando en cuenta la salud psicosocial de la persona que migra, han señalado una serie de las sintomatologías más comunes que la afectan, tomando en cuenta las variables del choque cultural y las consecuencias en el afrontamiento de las mismas. El Dr. Achotegui, indica que las sintomatologías en el proceso de duelo migratorio están ligadas a las siguientes áreas: depresiva, ansiógena, somática y confusional.

  • En el área depresiva, podemos encontrar síntomas como la tristeza, el llanto, el sentimiento de culpa e incluso, aunque muy poco frecuente, ideas de muerte y suicidio.
  • En el área de la ansiedad, se pueden observar síntomas de tensión o “nerviosismo”, la presencia de preocupaciones excesivas y recurrentes, irritabilidad e insomnio, esto último debido a las malas condiciones de vivienda o las preocupaciones.
  • En el área de la somatización, encontramos dolores de cabeza, cefaleas, migrañas recurrentes, dolores gástricos, malestar intestinal, hipertensión, vómitos, dolores musculares, lumbalgias, amenorrea, ulceraciones, dermatitis, caída del pelo, fatiga crónica.
  • En el área confusional, se observan situaciones de pérdida de memoria y de desorientación temporo-espacial, la persona puede despertar sin saber dónde está, ni quién es.

Como hemos visto hasta ahora la migración es un fenómeno complejo y multifacético, que abarca factores económicos, políticos, psicológicos, sociales y culturales, exigiendo cambios estructurales importantes, en ambas sociedades, así mismo implica, a nivel individual y familiar, dejar un “modelo de vida” para incorporar otro “nuevo”. Ahora bien, sabiendo todo esto, qué podemos hacer si ya hemos tomado la decisión de irnos, en Programas AVE, tenemos la fuerte convicción de que el conocimiento genera fortaleza, confianza y equilibrio, ya que nos da herramientas para enfrentar los retos con pleno entendimiento y una perspectiva más amplia y clara. A continuación les dejamos algunos consejos a tener en cuenta:

  • No reprimir los sentimientos, llorar es importante, ya que forma parte del proceso que estamos atravesando, siendo una reacción normal ante un cambio significativo.
  • Hablar de lo que sentimos, el apoyo y comprensión de los demás nos será muy útil, hablar de las vivencias permite empezar a comprender la situación, darle un nuevo sentido y encontrar razones para luchar y seguir adelante.
  • Hacer un cambio en las rutinas que teníamos, mientras nos adaptamos al cambio, se puede profundizar la sensación de soledad, tristeza y añoranza; por lo cual se recomienda generar variaciones a la rutina.
  • Analizar bien antes tomar decisiones importantes, estudiar bien las opciones que nos generan cambios bruscos o gastos imprevistos hasta tener más control y dominio de la situación.
  • Planificar los objetivos a alcanzar, trazar metas cortas y alcanzables durante el primer año ayuda a tener un poco más de seguridad mientras nos establecemos, logrando así reducir las incertidumbres.

El Dr. H. Czechowicz, psiquiatra y autor del libro "Inteligencia migratoria", dice que todos  pasan por el duelo migratorio y aclara: “Llegar a otro país de forma errática es una mala idea, hay que evaluarlo todo, desde la ciudad elegida hasta la disponibilidad de recursos y la forma de ser de las personas”. No olvidemos que la migración es una vivencia única y personal y, como muchas otras vivencias, a pesar del dolor que nos pueda conllevar, si nos lo permitimos nos llevara hacia el crecimiento personal, la auto-realización y hacia un destino mejor.



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