Sistema de Apoyo Vital al Empleado, AVE. c.a.
+58 212-237.12.93
+58 212-837.15.15
info@programasave.com
@programasAVE
programasave
PAPÁ, MAMÁ NO ME ESTRESEN!!!
Autor: Gerencia Clínica (@programasAVE) | Fecha: 04-03-2015

Es común que como padres, queramos que nuestros hijos sean los primeros de clase, que dominen el inglés y otros idiomas, que sepan montar a caballo y jugar algún deporte, que se conviertan en un genio de la informática... ¿Cómo saber qué es lo mejor para ellos? Los expertos alertan de que ese frenético ritmo de vida es la principal causa de estrés en los niños.

 

A la caza del niño perfecto

Desde hace unos años, especialistas en la materia han venido alertando sobre esta situación. En Estados Unidos, el psiquiatra Alvin Rosenfeld, acuñó los términos harried children (niños apresurados), para definir a esos niños que se aburren si no están en un estado de aceleración permanente, e hyperparent, para describir a esos padres, que sin mala intención, intentan educar hijos perfectos, competentes y que dominen la mayor cantidad de habilidades y conocimientos. Para lograrlo, les sobrecargan de ocupaciones, inclusive en épocas vacacionales, pero lo único que consiguen es generarles estrés o ansiedad a una edad muy temprana, metiéndolos en una agenda tan apretada, que les resta el tiempo necesario para las actividades lúdicas propias de la edad.

En su libro Hyperparenting explica: "Los padres llegan a pensar que un niño que no recibe estímulos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, está perdiendo el tiempo. Esa manía por criar pequeños genios suele tener un efecto contraproducente, ya que les priva de una infancia normal y relajada".

Por su parte, el psicólogo norteamericano David Elkind, autor de The hurried child, indica que: "cuando instruimos a los hijos en diversas materias a una edad tan temprana les ponemos en riesgo de estrés a corto plazo y de alteraciones de la personalidad a largo plazo".

Como sociedad pensamos que lo mejor es que el niño madure rápidamente y no nos damos cuenta del daño que le estamos haciendo cuando apresuramos su infancia.

 

Actividades extraescolares: las justas

Lunes y miércoles, inglés; los martes kárate; los jueves, solfeo, en vacaciones, actividades de todo tipo; campamentos, tareas dirigidas, o cualquier curso que “mantenga al niño ocupado y cuidado al mismo tiempo”... A veces, este cúmulo de actividades extras se deben en realidad a las múltiples ocupaciones de los padres y otras, a ese afán desmesurado de preparar a los hijos para el futuro.

Para los expertos las actividades extraescolares deben elegirse siempre en consenso y en función de cómo sea el niño: su edad, su temperamento, su interés por determinadas cosas, su capacidad de aprendizaje… Por ejemplo, para los muy pasivos, cualquier ejercicio adicional puede ser un buen estímulo para mejorar su esfuerzo, mientras que para los muy activos a lo mejor convienen ejercicios más pausados.

Es decir, el tiempo de aprendizaje y ocio del niño debe estar equilibrado que no le sobren obligaciones ni que le falten válvulas de escape. "la infancia no puede estar llena de contenidos de trabajo. Esa fiebre por preparar a los hijos va en contra de la forma natural de aprender en la infancia. No podemos meterles una hiper productividad continua, planificándoles hasta el último minuto. La niñez es mucho más que una época de preparación para el futuro", sostiene Petra María Pérez, catedrática de Antropología de la Educación de la Universidad de Valencia.

 

Jugar no es perder el tiempo

Muchos padres, suelen desestimar el tiempo de juego por considerarlo como improductivo. Es frecuente que se les exija a los hijos que sean buenos en todo lo que hacen, con lo cual se les crea la necesidad de que sean excelentes en muchas áreas distintas. Y nos olvidamos de que, generalmente, los más entrenados de la clase no son los que consiguen más éxito en la vida, ya que suelen carecer de habilidades sociales, estrategias para superar la frustración o iniciativa, cosas que se aprenden a través del juego entre iguales.

Actualmente, para los psicólogos infantiles, el entretenimiento pasivo -el abuso de videojuegos, ordenadores, televisión, teléfono móvil...- también amenaza una de las actividades más educativas y menos valoradas de la infancia: el juego espontáneo, en el que los niños crean sus propias normas y pueden desarrollar su imaginación y su creatividad, su destreza manual y sus aptitudes físicas, cognitivas y emocionales.

Si además el juego es en grupo, las consecuencias son aún mejores: el niño aprende a compartir, negociar, resolver conflictos o defender sus puntos de vista.

Los expertos coinciden en señalar que, hoy más que nunca, que los niños deben aprender a desarrollar su autonomía personal, a estar solos, a entretenerse ellos mismos, a tener tiempo para su vida interior.

Cada día es más evidente que nuestros niños Necesitan tiempo para no hacer nada, que no es un tiempo perdido, sino de gran valor educativo, ya que deben decidir por sí mismos qué quieren hacer para no aburrirse y recurrir simplemente a su imaginación y creatividad.



Gerencia Clínica
@programasAVE


Sitio                    

Nosotros
Programas EAP
Capacitación
Lopcymat a la mano
Otros Servicios
Publicaciones
Audio y Video
Contáctenos          

Twitter: @programasAVE
Facebook: programasave
Flipboard: @programasave
LinkedIn: programasAVE
Correo Electrónico
Diseño y desarrollo web: Global Services C.E. & C.A.
©2015 Sistema de Apoyo Vital al Empleado, AVE. c.a.
RIF: J-31401365-3