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Tipos de gente tóxica… no te dejes intoxicar
Autor: Gerencia Clínica (@programasAVE) | Fecha: 05-03-2015

Hemos querido continuar con el tema de la “Gente Tóxica”, para ofrecerles una perspectiva más amplia y ayudarles a ser conscientes de las personas que nos rodean y la influencia que pueden tener sobre nosotros, ya sean conocidos, compañeros de trabajo, amigos o familiares; la actitud o energía negativa que nos proyectan pueden afectar nuestro estilo de vida, nuestros propósitos, alterar nuestros estados de ánimo haciendo dudar de nosotros mismos e incluso bajar nuestra autoestima.

No todas las personas tóxicas se ajustan a un mismo patrón, los hay arrogantes que nos restriegan su supuesta superioridad, hostiles que maltratan verbalmente, déspotas que nos anulan en el trabajo, psicóticos que nos ponen en peligro o neuróticos que nos arruinan la vida. Aunque presentan diferentes perfiles psicológicos, todos tienen dos características comunes: son manipuladores e intratables; por otra parte, es importante tener en cuenta que poseen baja autoestima y el deseo de lastimar a otros para sentirse bien, vencedores y fuertes.

Muchos expertos han escrito sobre el tema, y han establecidos algunas clasificaciones, agrupándolos según sus características, para ayudarnos a identificarlos y aprender cómo evitarlos o manejarnos en su presencia. Nosotros hemos hecho un extracto y les traemos algunos de los diferentes tipos de estas personas nocivas, tomando como referencia al Lic. Bernardo Stamateas (psicólogo, teólogo y sexólogo), escritor del libro “Gente Tóxica”. Estas son sólo algunas de ellas:

EL METECULPAS: siempre trasmite mensajes de que "no eres lo bastante bueno". Suele decir: “El día me puso mal”. “Mi jefe me sacó de quicio”. “Me arruinaste la jornada”. “Hoy me saturaste”. “Tú me obligaste”… La culpa es uno de los sentimientos más negativos que puede tener el ser humano y, al mismo tiempo, una de las maneras más utilizadas para manipular a los otros.

EL ENVIDIOSO desea lo que otros tienen: los logros, el reconocimiento, la casa, el dinero, la familia, la pareja, los amigos. Siempre trata de buscar aliados, para envenenarlos, criticar y murmurar, porque su objetivo es boicotear proyectos. Esto lo coloca en un plano de continua insatisfacción y de queja permanente.

EL DESCALIFICADOR sus objetivos son invalidar, descalificar y manipular, para tener poder sobre ti. Su idea es que vivas desconfiando, inseguro y dependiente de sus opiniones. Proyecta en otros las frustraciones e inseguridades que no le permitieron desarrollar su potencial. Esa necesidad viene de una autoestima baja, que encuentra su valor hiriendo y lastimando a otros.

EL AGRESIVO VERBAL su violencia verbal produce un gran desgaste a quien lo trata. Consigue que otros se sientan inseguros con gritos y contestaciones agresivas. Propicia continuos intercambios verbales que llevan a pensar qué se debe decir y cómo, qué hacer y qué no, para evitar despertar su violencia. Siempre encuentra motivos para discutir y establecer conflictos. Su objetivo es confundir, hacer pasar lo normal por anormal y viceversa.

EL FALSO: puede adquirir múltiples identidades para encajar bien con todo el mundo, usa generalmente las máscaras de poder, de superioridad o de víctima. Usa la técnica del chantaje emocional que es una forma de manipulación para lograr sus propósitos. Claramente, el trasfondo es la inseguridad.

EL PSICÓPATA: su imagen es falsa todo el tiempo, para hacer creer que está interesado cuando en realidad no lo está. Es tu “amigo” mientras le sirves para conseguir sus propósitos, una vez alcanzados te trata como si no te conociera. Puede ser peligroso, porque reúne muchas de las características de las otras personas tóxicas.

EL MEDIOCRE: es el clásico conformista del mínimo esfuerzo. A pesar de que no suele hacer daño más que a sí mismo, puede influenciar a las personas si logra convencerlas para ver la vida desde su punto de vista. Condena, generalmente, todo aquello que no está a su alcance siendo incumplido, irresponsable y un verdadero problema para los equipos.

EL CHISMOSO: no tolera el silencio, haciendo necesario e importante para él mantener cualquier tipo de conversación, por lo que busca hablar de otros periódicamente. Se conoce la vida de todos, pero nadie sabe nada de su vida. El chisme es la forma utilizada para poder liberar la agresividad reprimida.

EL AUTORITARIO: busca el logro permanente de sus objetivos, para poder alcanzarlos acrecientan su figura con autoritarismo para sacar ventaja y que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada. No guía, sino que hostiga, logra el control imponiéndose, inspirando temor en lugar de confianza, transformando las interrelaciones en una carga en lugar de ser interesantes, motivadoras y beneficiosas para todos.

EL NEURÓTICO: su excesiva preocupación, ansiedad e inseguridad lo conducen, la constante incertidumbre le genera una serie de síntomas físicos (ahogos, mareos, transpiración, palpitaciones, dolor de pecho, etc.), la sensación de angustia permanente y exagerada, se mantiene en todos los ámbitos de su vida. Frente al temor a sufrir el rechazo, vive cumpliendo roles que lo asfixian. Egoísmo, envidia, chisme, competencia, deseo de ser admirado, etc., son mecanismos que utiliza para tapar su profunda inferioridad.

EL MANIPULADOR: busca la vulnerabilidad y debilidad. Su objetivo es gente co-dependiente, crédula, con complejo de salvador o llena de culpa, que superpone la amabilidad a su propia dignidad, que le cuesta decir "NO" y que teme a la confrontación. Exigirá que estés en todo momento para satisfacer sus necesidades, pero nunca estará ahí para cuando tú lo necesites.

EL ORGULLOSO: tiene exceso de confianza en sí mismo, en lo que dice y hace, en sus decisiones; cree que hace todo bien y nada ni nadie pueden contradecirlo. No es malo hasta un cierto punto, el verdadero conflicto radica en que con su “exceso” de confianza no puede mejorar y entonces, sin darse cuenta, se estanca.

EL QUEJOSO: percibe todo negativamente y siempre tiene problemas con los demás. Es limitado y muy dependiente. Se lamentan todo el tiempo reviviendo viejas penas y culpándose. Miedos, inseguridades, inquietud, aflicción y dolor son sentimientos por los cuales atraviesa, convirtiéndose así en un ser tóxico para sí mismo y para los que están a su alrededor.

Todos, en algún momento de nuestra vidas hemos presentado rasgos tóxicos, teniendo comportamientos de envidia, de agresión o de crítica, pero son ocasionales y de corta duración. Por otro lado, para la persona tóxica, es un objetivo: una fuerte necesidad, un deseo de que el otro esté mal, ya que esto le produce una sensación de bienestar y triunfo interno. Presta atención a tu entorno y tus interrelaciones, no te dejes intoxicar.



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